XVIII. La Luna

Actualizado: hace 16 horas


Venimos de la Luna, del agua de Neptuno. Nos formamos en la oscuridad y la profundidad líquida, por eso esta carta también representa a la madre que nos nutre, a las emociones del pasado que nos vuelcan; a los sentimientos nostálgicos de antaño; a nuestra infancia. Nos muestra el idilio de la figura materna. Si la Luna fuera un personaje, sería la madre de Beowulf.


En su naturaleza creadora, también representa el embarazo, lo femenino misterioso, las amigas reservadas, la vida familiar que nos desconcierta y que de adultos nos tropieza con el inconsciente.


Nacemos desde la noche, por eso nos dan a luz y, una vez fuera, esa madre Luna es la que nos alimenta con líquido, pues de este venimos. El día comienza en la noche, la vida comienza en el agua y de esta agua nutrisa, la madre nos alimenta.


Como mencioné, la Luna es Neptuno, es hija de dos grandes: Saturno –el tiempo– y Ops –la abundancia–. Es hermana de Júpiter (Zeus) y Plutón (Hades). Así la triada de hermanos, así los padres.

La Luna, Tarot de Dalí

Esta carta también es una genealogía de la inestabilidad mental, lo que te traga en las noches desde el sueño; el trato cercano con los dioses y los muertos; lo que nos pierde en el tiempo y nos idealiza la abundancia que vemos que se escapa. Es el camino siniestro que se transita cuando los recuerdos y las fantasías tienen su choque de realidad. Es la batalla que se pelea por defender lo indefendible, la justificación iracunda que lucha a tientas contra la objetividad.


“Imposible vivir en estado de catástrofe” A. Pizarnik

Es también el abogado onírico del autoengaño, el corazón en terapia intensiva, el fantasma de los sueños y lo inconsciente; la severidad de las energías fluctuantes; el juez defensor de lo oscuro, de lo oscilante; los miedos más potentes; la tranca en la puerta para que no la abran ni las llaves, la dolorosa iluminación desde los sueños. La sensibilidad que te filtra, a veces con mentiras nebulosas, la realidad.


También es la videncia, la clarividencia, la hipnosis, los secretos revelados desde adentro; la reflexión al pasado, la inestabilidad, los reencuentros con personas que fueron en el antes, la confusión en el amor, la idealización de las falsedades que nos decimos y nos dicen, los enemigos ocultos, las relaciones confusas. La batalla con nosotros en el ring.

“Bienaventurados los que saben que detrás de todos los lenguajes se halla lo inexplicable”. R. M. Rilke

¿Estarán bien con alguien si no pueden estar bien solos con su Luna? ¿Qué parte estamos fantaseando? ¿Estamos permitiendo que viva esta fantasía porque nos hace bien pasar así nuestros días, no obstante estar conscientes de que es una irrealidad que –aunque muy bien cimentada– no existe? Pónganle el nombre que quieran ¿Necesitamos estar en ese juego en donde no estamos bien?


Señoras y señores, ¿cuál es su Luna? ¿Quién? ¿Cuál es su justificación para, por las noches y en días nublados, volverse locos?


Canción dos del Soundtrack de Tarot.

Carta XVIII. La Luna:

"Vem", Madredeus





0 vistas